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La relación de igual a igual. Su evolución histórica

Para comprender la importancia y el significado de una relación “de igual a igual” en el ámbito sanitario y del trabajo de desarrollo personal es muy útil echar la vista atrás para ver la evolución en la relación entre el médico y el paciente y los roles que ha ocupado cada uno.

Evolución histórica

Sabemos que la relación médico-paciente ha cambiado mucho con el paso del tiempo. En ella se definen roles específicos y claramente diferenciados, en que, como nos explica el eminente profesor y oncólogo Emanuel, en muchos casos el médico se sitúa como tutor o, tal y como nos explican otros autores en recientes estudios acerca de la comunicación interpersonal en el sistema de salud, se establecen diferencias a partir del estatus social del médico. Estos posicionamientos establecen una jerarquía que se aleja de una relación entre iguales.

Antes de seguir avanzando en este análisis, es importante resaltar el hecho de que ninguna de estas relaciones, ya sea jerarquizada o de igual a igual es “buena” o “mala”. Cada una de ellas cumple un propósito y se genera en base a unas circunstancias. De la misma manera, ambas están al servicio de objetivos concretos claramente diferenciados.

Ninguna de estas relaciones, ya sea jerarquizada o de igual a igual es “buena” o “mala”. Cada una de ellas cumple un propósito y se genera en base a unas circunstancias.

El paciente como sujeto pasivo

Históricamente, el paciente ha sido un sujeto pasivo que se avenía al modelo de relación paternalista. Acudía a la consulta del médico para escuchar sus recomendaciones respecto a lo que tenía que hacer para curarse, sin implicarse en el proceso de curación.

El paciente esperaba del médico el dominio de las habilidades técnicas, es decir, el conocimiento del campo de la medicina que se estaba tratando, aceptando una situación de desigualdad en que el médico llevaba la voz cantante.

Históricamente, el paciente ha sido un sujeto pasivo que se avenía al modelo paternalista. Acudía a la consulta del médico para escuchar sus recomendaciones respecto a lo que tenía que hacer para curarse, sin implicarse en el proceso de curación.

El paciente como sujeto activo

En el siglo XIX, con la llegada de la psicología y a partir de las teorías de Freud, comienza a percibirse al paciente como una persona autónoma y con capacidad para tomar sus propias decisiones. Por tanto, es fundamental escucharle cuidadosamente, creando una relación de comunicación sincera y reintroduciendo al paciente en la consulta como participante activo.

En la década de los 50, nace la psicología humanista de la mano de Maslow. Para comprender a Maslow es importante citar a Carl Jung, psiquiatra que profundiza en el conocimiento del ser humano.

Jung pensaba que el análisis era una herramienta de conocimiento también al servicio de personas sanas. Algunos autores consideran su estilo de terapia muy semejante al coaching actual. A él se le atribuye el pasar a los pacientes del diván a la silla, buscando la relación de igual a igual, en un trato sin juicios, otro de los principios fundamentales del coaching.

La relación de igual a igual

Cuando a mediados del siglo XX cobran peso conceptos eminentemente humanistas como autonomía, libertad, respeto, confianza y confidencialidad, las fuerzas de médico y paciente tienden a igualarse.

Cuando a mediados del siglo XX cobran peso conceptos eminentemente humanistas, las fuerzas de médico y paciente tienden a igualarse.

El año 1973 es clave en esta evolución histórica, pues es entonces cuando la Asociación Americana de Hospitales aprueba la primera Carta de Derechos del Paciente, que supone el reconocimiento oficial del derecho del enfermo a recibir una completa información sobre su situación clínica y a decidir entre las opciones posibles, como adulto autónomo y libre que es.

¿Qué es, por tanto, una relación de igual a igual?

Una relación de igual a igual es aquella en que ambas personas se colocan al mismo nivel, desapareciendo los niveles jerárquicos. En una relación de este tipo, las personas se dirigen juntas hacia un objetivo común, sin que exista una situación de poder o un sentimiento de superioridad o inferioridad por parte de alguno de los interlocutores.

La relación de igual a igual permite la construcción de un entorno seguro en el que las personas se pueden expresar sin miedo a ser juzgadas, malinterpretadas o atacadas, pues se fundamenta en el respeto.

Permite la construcción de un entorno seguro en el que las personas se puedan expresar sin miedo a ser juzgadas, malinterpretadas o atacadas, pues se fundamenta en el respeto.

Además, este tipo de relación favorece los procesos de reflexión, introspección y desarrollo personal a partir de una exploración de una misma desde la curiosidad.

Recuerda, no hay una relación buena o mala, sino aquella que tú desees construir con los demás. La decisión es tuya.

Las ideas expresadas en este blog son de su autora, coach profesional y en su día paciente de cáncer de mama. Se basan en su experiencia y su formación. Sus opiniones en ningún momento pretenden reemplazar el diagnóstico y tratamiento propuesto por el equipo médico.

Referencias:

¹Emanuel, E. y Emanuel, L. (1999). Cuatro modelos de la relación médico-paciente. Bioética para clínicos, 109-126.

²Qiao T., Fan Y., Geater AF., Chongsuvivatwong V. y McNeil EB. (2019). Factors associated with the doctor–patient relationship: doctor and patient perspectives in hospital outpatient clinics of Inner Mongolia Autonomous Region, China. Patient Prefer Adherence, 13,1125-1143.

³Kabaa, R. y Sooriakumaran, P. (2007). The evolution of the doctor-patient relationship. International Journal of Surgery, 5(1), 57–65.

⁴Wildflower, L. (2016). The Hidden History of Coaching.

⁵Lázaro, J. y Gracia, D. (2006). La relación médico-enfermo a través de la historia. Anales del Sistema Sanitario de Navarra, 29(3), 7-17.

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