Soul Reconnect – Coaching para pacientes de cáncer de mama

Me diagnosticaron cáncer de mama, ¿me voy a morir?

“La escena puede variar, aunque la esencia es la misma.

– Un día, en la ducha, te notas un bultito. Seguro que no es nada… Vas al médico, te derivan a otro, te hacen una biopsia… ¡Da positiva!

O bien…

– Te llaman por teléfono. Hace pocos días te hiciste una mamografía. Quieren que vuelvas porque los resultados son confusos… Vuelves, te exploran, te hacen una biopsia y… ¡positiva!

O…

– Vas al ginecólogo por cualquier otro tema, dolor de ovarios, por ejemplo. Te hace una exploración completa y te descubre un bultito en la mama. Derivada a otro especialista, te hacen una biopsia y… positiva”.1 

En este punto se encontrarán en algún momento de su vida, según la AECC (Asociación Española Contra el Cáncer), una de cada ocho mujeres.2 

A partir de ahí, entramos en una fase caracterizada por los nervios, la incertidumbre, la urgencia. Comienzan las pruebas, las visitas médicas, los mensajes muchas veces crípticos de los médicos… y el miedo. Ese vértigo emocional de no saber qué va a ocurrir con nosotras, dónde estaremos dentro de un año, o de dos; dónde estaremos dentro de una semana o de un mes.

 

¿Me voy a morir?

 

Y en nuestra cabeza se instala la gran pregunta. La pregunta que todas nos hemos hecho, pacientes, familiares, acompañantes. La pregunta que lo ocupa todo.

La sociedad y la historia se han encargado de dotar a los tumores, quistes y demás bultos corporales anormales de un enorme poder.

La sociedad y la historia se han encargado de dotar a los tumores, quistes y demás bultos corporales anormales de un enorme poder. No quiero ser incauta y gritar al cielo que tener un tumor es como tener una espinilla. No es así. Pero tampoco creo que el mensaje de terror, enfermedad, muerte y desolación que aún transmite la palabra cáncer sea acertado. No se encuentra en línea con la realidad. Al menos en el caso de gran parte de los tumores de mama. Según la Asociación Española Contra el Cáncer, el 90% de las afectadas por un cáncer de mama continuará con vida 5 años después del diagnóstico (AECC, 2019)2 . Por tanto, un diagnóstico de cáncer no es una sentencia de muerte. 

Ante un cáncer de mama, y antes de dejarnos caer y envolver por la fatídica pregunta, es mejor parar, respirar y recordar aquellos aspectos más positivos (si se puede describir de esta manera) en torno al diagnóstico.

Una ginecóloga especialista en patología mamaria y buena amiga mía, me contaba hace tiempo una anécdota de sus épocas de formación que me ha acompañado hasta ahora.

Cuando acompañaba a un eminente doctor en el campo del cáncer de mama en sus visitas a las pacientes tras la operación para quitar el tumor, la estudiante observó que el médico se acercaba a todas ellas, una por una, y apretando levemente su brazo de forma reconfortante, les decía: “estás curada, ya no tienes cáncer”. A muchas de ellas aún les quedaba gran parte del tratamiento por hacer: la quimioterapia, la radioterapia…

La estudiante, mi amiga, consideraba algo osado e inconsciente decirles algo así a las pacientes, sabiendo como sabían que existía un riesgo real de metástasis en algunas de ellas.

Le preguntó al doctor:

– ¿Cómo es que les dice a las pacientes que están curadas, si aún no han finalizado el tratamiento y puede que desarrollen el cáncer de nuevo?

Y el médico, con mirada sabia y comprensiva, le respondió:

– De todas estas mujeres, nueve de cada diez sobrevivirán a este momento. ¿Crees que merece la pena mantener a todas ellas en un estado de ansiedad y miedo constante por el simple hecho de que alguna de ellas se nos vaya? ¿O prefieres darles tranquilidad a todas ellas y permitirles disfrutar de la vida, sabiendo que es posible que en un tiempo tengas que sentarte frente a alguna de ellas para comunicarle que el cáncer ha avanzado?

Por una parte, creo que esta historia refleja perfectamente la realidad del diagnóstico de cáncer y de la vivencia emocional de las pacientes. Además, nos muestra cómo realmente, cáncer no es sinónimo de muerte. Gran parte de las veces es nuestro entorno quien lo carga de ese significado.

Como el médico de la historia, yo elijo quedarme con la idea de que tras la operación y el tratamiento estamos libres de cáncer. Tal vez, con el tiempo, se volverá a desarrollar. La vida nos trae este tipo de experiencias. También es verdad que puede sorprendernos con otras muchas cosas, enfermedades o situaciones para las que creemos no estar preparadas.

Por tanto, me parece importante tener claro que nos podemos morir de un tumor igual que nos podemos morir de muchas otras cosas. Un tumor no es sinónimo de muerte, ni de desgracia. Tener un tumor no te convierte en una persona maldita, proscrita, en un pobre individuo. Tener un tumor es una más de las muchas cosas que nos pueden pasar en la vida.

Un tumor no es sinónimo de muerte, ni de desgracia.

Tener un tumor es una más de las muchas cosas que nos pueden pasar en la vida.

Esta reflexión me lleva a la siguiente, suficientemente compleja como para merecer otro post. Está relacionada con cómo aceptamos la muerte en nuestra cultura. Es lo más natural y cierto que existe en todos nosotros, y aún así, tratamos de negarlo o de darle la espalda.

Tal vez una buena manera de encajar el diagnóstico de cáncer de mama es entenderlo como un aviso que nos da la vida. Un recordatorio que nos ayuda a parar y valorar cómo queremos utilizar nuestro tiempo, en qué queremos invertirlo y con quién queremos compartirlo.

De nosotras depende dar al cáncer de mama el espacio que deseamos que ocupe en nuestra vida. ¿Queremos que todo gire en torno a él o por el contrario elegimos que forme parte de una nueva realidad que nos acompañará unos meses y que, como todo, llegará a su fin? ¿Preferimos quedarnos con la idea de que me puedo morir debido al cáncer, u optamos por una visión más esperanzadora que nos ayude a ver aquello que antes se nos escapaba?

¿Preferimos quedarnos con la idea de que me puedo morir debido al cáncer, u optamos por una visión más esperanzadora que nos ayude a ver aquello que antes se nos escapaba?

La respuesta a estas preguntas sólo las tienes tú. 

En Internet, en las redes sociales, encontrarás todo tipo de posicionamientos y adjetivos para hacer referencia al cáncer de mama. En Soul Reconnect nunca encontrarás una actitud agresiva, un “fuck cáncer” o un uso de términos como son el de “guerra”, “lucha”, “batalla”…

Porque desde aquí, elegimos vivirlo de otro modo y, sobre todo, elegimos acompañar a las personas que se enfrentan a él con una mirada centrada ellas, no en su cáncer, en que lo importante son ellas y no su enfermedad, su tumor, su bulto.

 

Las ideas expresadas en este blog son de su autora, coach profesional y en su día paciente de cáncer de mama. Sus opiniones en ningún momento pretenden reemplazar la opinión y diagnóstico de un profesional de la medicina. 

Ferreiro, T. (2012). Un bulto en la mama – Tú eliges cómo abordarlo. Ediciones Obelisco. Extracto reproducido con consentimiento de la autora. 

2 AECC (2019). Cáncer de mama. Obtenido de Asociación Española Contra el Cáncer. https://www.aecc.es/es/todo-sobre-cancer/tipos-cancer/cancer-mama/mas- informacion/evolucion-cancer-mama

 

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