Soul Reconnect – Coaching para pacientes de cáncer de mama

Cómo sé si necesito un coach personal

¿Cómo sé si necesito un coach personal?

Ser coach está de moda. Parece que hoy en día todo el mundo es coach de algo. Se le suele añadir un apellido para especificar el área de trabajo al que se dirige. Encontramos entre otros, coaches de nutrición, coaches de canto o coaches deportivos, que conviven con coaches ejecutivos, de liderazgo, de carrera o de salud. 

Qué es un coach personal

El coach es un profesional que acompaña a su cliente en el logro de unos objetivos acordados previamente por ambos. Dicho esto, la forma de acompañar puede variar enormemente. Para los coaches formados en la disciplina del coaching como tal, aquella reconocida por organismos internacionales que velan por su rigurosidad como la Federación Internacional del Coaching (ICF), el acompañamiento se fundamenta en unos pilares que son la base de nuestros pilares.

El coach es un profesional que acompaña a su cliente en el logro de unos objetivos acordados previamente por ambos.

El primero de ellos es que las respuestas están dentro de la persona, por tanto el coach facilita la exploración, la reflexión y la toma de conciencia del cliente por medio de preguntas y otras herramientas de interiorización y dinámicas que además proporcionan nuevas perspectivas. 

Las respuestas están dentro de la persona. El coach facilita la exploración, la reflexión y la toma de conciencia del cliente por medio de preguntas y otras herramientas y dinámicas. 

Este primer pilar es básico para diferenciar a un coach de otro. Porque desde este punto de vista, una persona que nos da instrucciones y pautas de nutrición no es un coach. En cambio, una persona que nos ayuda a adoptar un estilo de nutrición deseado, acompañándonos en el camino, empoderándonos y planteándonos retos, sí lo es. 

¿Cómo sé si necesito un coach?

A menudo nos encontramos en situaciones que vivimos como un bloqueo emocional. Puede expresarse como una parálisis que nos impide tomar decisiones y avanzar.

Las razones son variadas: pueden ir desde la pereza hasta el miedo. Cada persona es un mundo. Es posible que en situaciones así no sepamos la causa de este bloqueo. Simplemente lo experimentamos.

Otras veces sentimos falta de motivación, de propósito. No encontramos una razón para levantarnos de la cama. También puede ocurrir que no nos atrevemos a tomar una decisión que sabemos que es necesaria, pero resulta demasiado dolorosa.

Tenemos infinidad de recursos para ser felices, para adaptar nuestra actitud a las circunstancias que nos plantea la vida.

En casos como el de un diagnóstico de cáncer, lo que puede pasarnos es que de repente nos enfrentamos a una situación nueva e inesperada que nos desborda o nos saca de nuestro mundo habitual y conocido, lo cual puede hacer aflorar emociones de soledad, miedo, ansiedad… 

La importancia de un proceso de coaching

Los seres humanos somos fuertes. A lo largo de los años, de los siglos, hemos hecho frente a infinidad de situaciones desafiantes. Utilizando la historia o las personas que se encuentran a nuestro alrededor como referencia, podemos caer en pensar que, si los demás han podido salir adelante, nosotros también.

En efecto, lo más seguro es que salgas adelante. La pregunta es ¿en qué estado? ¿hasta qué punto estarás viviendo la vida que deseas? Tenemos infinidad de recursos para ser felices, para adaptar nuestra actitud a las circunstancias que nos plantea la vida. Y depende de nosotros elegir cómo queremos posicionarnos, actuar, ser y sentir. 

Un buen proceso de coaching es un trabajo de desarrollo personal que nos ayuda a conocernos mejor, a crecer, a ofrecer, tanto a los demás como a nosotros mismos, nuestra mejor versión.

Un coach te dirá que no hace falta encontrarte en una situación difícil para comenzar a trabajarte, porque el tiempo que inviertes en ti es en sí mismo un regalo.

Un coach te dirá que no hace falta encontrarte en una situación difícil para comenzar a trabajarte, porque el tiempo que inviertes en ti es en sí mismo un regalo. E incluso estando de acuerdo con esta afirmación, a menudo nos cuesta encontrar el momento adecuado para dedicarnos tiempo. 

Por tanto, volviendo a nuestra pregunta inicial… ¿cómo sé si necesito un coach? Te propongo que contestes a estas preguntas.

  • ¿Te encuentras frente a una decisión difícil, o en un proceso de transición?
  • ¿Sientes que no sabes en qué dirección seguir avanzando en tu vida?
  • ¿Te ha ocurrido algo que te ha desestabilizado emocionalmente?
  • ¿Tienes ganas de conocerte mejor y dedicarte tiempo?
  • ¿Te sientes solo, inseguro o con baja autoestima?
  • ¿Te falta motivación para hacer las cosas?
  • ¿Deseas reinventarte?
  • ¿Te has planteado algún objetivo difícil de cumplir en el que crees que necesitas un empujoncito?
  • ¿Sabes que puedes dar mucho más de lo que das, que vales mucho más y no encuentras la manera de desarrollar esa parte desconocida?

Si has contestado a alguna de estas preguntas con un SÍ, entonces un proceso de coaching podría ayudarte a avanzar en la dirección que deseas. 

Hasta hace relativamente poco tiempo, trabajarse a uno mismo se consideraba como algo extravagante o patológico. Existía una connotación negativa implícita, en que parecía que sólo lo hacían aquellas personas con enfermedades mentales.

Por suerte, cada vez somos más los que entendemos que dedicarse tiempo es un privilegio que nos ayuda a mejorar. También por suerte se van normalizando las enfermedades mentales, dejando caer algunos de los estigmas que, inmerecidamente, llevaban asociados. 

Para finalizar, si después de leer todo esto aún dudas y no sabes si comenzar o no un coaching… ¿por qué no lo pruebas, a ver qué tal?

Las ideas expresadas en este blog son de su autora, coach profesional y en su día paciente de cáncer de mama.  Se basan en su experiencia y su formación. Sus opiniones en ningún momento pretenden reemplazar el diagnóstico y tratamiento propuesto por el equipo médico. 

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