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Como afecta el cancer de mama en la sociedad

Cómo afecta el cáncer de mama en la sociedad

El impacto de la palabra cáncer es muy relevante tanto a nivel individual como a nivel colectivo. En este post queremos centrarnos en cómo se vive el cáncer por parte de la sociedad.

A grandes rasgos, la palabra cáncer genera miedo. Y son muchas las razones que colaboran en que sea así. Una importante es la que nace como consecuencia de la inercia.

Hace años el cáncer era una enfermedad mortal. La gente la temía. Dejar atrás el sentimiento requiere de años y de un esfuerzo de evolución consciente por parte de varias generaciones para transformar la vivencia del cáncer que, recordemos, hoy en día cuenta con altos porcentajes de supervivencia.

Dejar atrás el temor de la sociedad ante la palabra cáncer requiere de años y de un esfuerzo consciente.

Además, el miedo de tantos años e incluso las características propias de la enfermedad (en concreto cómo el tumor y sus células malignas van invadiendo el cuerpo) fueron colándose en la sabiduría popular.

Así, el lenguaje comenzó a utilizarlo para crear metáforas que hoy en día perviven y que no lo dejan bien parado. Por ejemplo, decir que algo o alguien es como un “cáncer” no es exactamente un piropo. Los medios de comunicación aún caen a veces en el error de ilustrar una situación invasiva de cualquier tipo utilizando la palabra “cáncer”.

Por todo ello, la reacción social más habitual cuando una persona tiene cáncer es la de pena, temor, casi catástrofe.

¿Qué tipos de miedos genera?

El cáncer nos enfrenta con miedos profundos y bien anclados. El miedo a la muerte es uno de ellos, cada vez más instaurado porque en esta permanente lucha por la curación damos la espalda a una realidad que nos va a tocar a todos. Si algo es cierto es que todos nos moriremos en algún momento.

Y en cambio, parece que hablar de la muerte puede dar hasta mala suerte, y lo evitamos. Ojalá fuéramos capaces de vivir la muerte con el respeto y la naturalidad con que lo hacían nuestros antepasados.

El cáncer nos enfrenta con la incertidumbre y con lo desconocido.

Sin llegar a extremos como el de la muerte, el cáncer nos enfrenta con la incertidumbre y con lo desconocido.

El miedo a cómo será, a en qué nos convertiremos, a perder lo que tenemos, a dejar de ser nosotros mismos. Porque el diagnóstico nos alcanza de una forma tan perturbadora que se tambalean nuestros cimientos y nos quedamos con pocos elementos a los que agarrarnos.

Las secuelas tras los tratamientos son también un motivo de intensa preocupación. ¿Cómo quedaremos? Y ¿quién nos va a querer, sin pelo, sin pecho, con tantas cicatrices? Dichas así, estas preguntas pueden parecer poco importantes.

En realidad, lo son, y mucho, porque reflejan cómo nosotros mismos nos cuestionamos y damos demasiado espacio a nuestras inseguridades.

Vulnerabilidad frente a inseguridad

Una cosa es ser y mostrarse vulnerable, una cualidad muy importante a la hora de conectar y crear vínculos significativos con los demás. Otra diferente es la inseguridad que no nos permite mostrarnos como realmente somos.

Una cosa es ser y mostrarse vulnerable, una cualidad muy importante a la hora de conectar y crear vínculos significativos con los demás. Otra diferente es la inseguridad que no nos permite mostrarnos como realmente somos.

La vulnerabilidad consiste en ofrecer esas partes de nosotros más íntimas que nos hacen auténticos y poderosos. Brené Brown es una experta en el tema de la vulnerabilidad.

Ha realizado investigaciones y escrito extensamente acerca del tema, para llegar a conclusiones como que quitarnos la armadura que nos protege del sentimiento de vulnerabilidad nos permite abrirnos a experiencias que dan sentido a nuestra vida.

La inseguridad nos bloquea, nos impide crecer, nos frena y nos hace sentir mal. Si las posibles secuelas nos hacen perder seguridad y autoestima, como de hecho ocurre a menudo… ¿qué se puede hacer para recuperar la fuerza que nos ayuda a creer en nosotros y nos empodera?

La sociedad en este caso juega un papel vital porque, en gran medida, nos percibimos a través de la mirada de los demás. Si otras personas nos ven y nos juzgan como “incapaces” o “limitadas” por el hecho de mostrar lesiones físicas o psicológicas, caemos en el riesgo de creer que su percepción es real. Y no lo es.

En cambio, si la sociedad, al mirar a la persona con cáncer, ve a alguien con recursos para afrontar su situación y tomar las riendas del proceso, siendo capaz de tomar decisiones y de elegir, de igual manera nosotros mismos comenzaremos a percibir que, efectivamente, somos así.

Si la sociedad, al mirar a la persona con cáncer, ve a alguien con recursos para afrontar su situación y tomar las riendas del proceso, nosotros mismos comenzaremos a percibir que, efectivamente, somos así.

Cuando hablamos de empoderamiento hablamos de disponer del poder interno que nos permite elegir. Si ese poder se lo entregamos a la sociedad, al entorno, y no responde como necesitamos, nos quedamos frágiles y llega la inseguridad. Si mantenemos nuestro poder, seguiremos anclados y conscientes de nuestras capacidades. Esto no está reñido con ser vulnerable.

Hablar de la sociedad en general es también hablar de la vuelta al trabajo, de la reincorporación a la vida activa y de intercambio con otras personas, situaciones que pueden suponer un reto para muchas personas con cáncer.

Como colectividad, tenemos una responsabilidad. La de acompañar a las personas y ayudarlas a crecer ante sus dificultades, ofreciéndoles una visión de sí mismas que refleje a las personas completas, creativas y llenas de recursos que realmente son.

Como colectividad, tenemos una responsabilidad. La de acompañar a las personas y ayudarlas a crecer ante sus dificultades, ofreciéndoles una visión de sí mismas que refleje a las personas completas, creativas y llenas de recursos que realmente son.

Las ideas expresadas en este blog son de su autora, coach profesional y en su día paciente de cáncer de mama. Se basan en su experiencia y su formación. Sus opiniones en ningún momento pretenden reemplazar el diagnóstico y tratamiento propuesto por el equipo médico.

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